martes, 16 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 47

Pedro no quería marcharse hasta haber podido hablar con Paula, pero, por su expresión, estaba claro que quería que se marchara. La tía Liliana salió de la casa y, como ella no lo miraba a la cara, él respiró profundamente.


—Siento que hayas tenido que enterarse de esta forma.


—¿Pero no sientes habérmelo ocultado?


—No. No te conocía bien. Ni a Gonzalo, ni a nadie de la familia Chaves, salvo por lo que me había dicho la tía Liliana y lo que había observado en el mundo de los negocios. Eras una extraña para mí.


—Sí. Una extraña que se te acercó y te pidió que fingieras que eras otra persona. Pero dejamos de fingir en el momento en que empezaste a acostarte conmigo. Creo que debías haberme dicho la verdad.


Gonzalo se puso más tenso aún y Pedro se dió cuenta de que no quería mantener aquella conversación con Paula delante de su hermano. Sin embargo, no iba a escabullirse en aquel momento.


—Tienes razón. Cuando encontré la carta de tu abuelo entre los papeles de mi padre, me di cuenta de que no todo lo que yo creía era cierto. Te creí a tí. Todavía te creo. Pero aceptar que alguien a quien quieres pueda agredir así a otra persona…


Gonzalo se frotó la nuca.


—Esto es muy complicado, y no creo que podamos resolverlo…


—No, no vamos a resolverlo —dijo Paula.


—Deja que termine lo que quiero decirte y me marcho —dijo Pedro—. A nosotros no nos habían contado nada de lo que te hizo mi hermano y, cuando tú me lo contaste, no supe qué hacer. Dejé de pensar en la venganza y quise respuestas. Sabía que no podía tener un futuro en común contigo si no se aclaraba todo. Quería saber todo lo ocurrido para poder hablar contigo de ello sin hacerte daño de nuevo. 


—Estoy de acuerdo —dijo Gonzalo—. Tú y yo tenemos que hablar de negocios, pero este asunto con mi hermana… Tú tendrás que arreglarlo. Es lo único que se me ocurre para no patearte por haberle mentido y haberla utilizado.


—No la he utilizado. Puede que no te lo haya dicho todo, Paula, pero nunca te he engañado. Tú eres la primera persona con la que me he sentido verdaderamente completo, y siento muchísimo haberte hecho daño. 



Sabía que no había nada más que pudiera decir por el momento, así que salió de la casa. Su tía estaba esperándolo en el coche y bajó cuando él se acercaba.


—Ya era hora de que vinieras. Tenemos que hablar.


—Es cierto —dijo él.


Entraron en su casa y se sentaron en el salón. Él miró a su tía. Algo de la arrogancia y del orgullo que siempre habían formado parte de su carácter se había apagado un poco. Parecía que se había quedado un poco angustiada. Él sentía lo mismo.


—Siento haber hecho las cosas a tu espalda —le dijo ella—. Me daba miedo que estuvieras olvidándote de tu familia, pero me he dado cuenta de que no era cierto. Tu hermano se comportó de un modo abominable. No podré perdonar nunca lo que nos hizo Gonzalo Chaves, pero, por primera vez, creo que lo entiendo.


—Gracias por la disculpa. Yo nunca podría olvidarme de tí, tía Lili, nunca. Eres la única persona que ha estado a mi lado durante estos diez últimos años. Pero le has hecho daño a Paula intencionadamente, y eso me va a costar perdonártelo.


—Lo entiendo. Espero que puedas hacerlo. Eres lo único que tengo —dijo ella, con la voz quebrada.


—¿Sabía mi padre todo esto? No es posible…


—No, no creo. Él no estaba contento con la oferta de los trabajos en Boston, pero estaba preparándose para mudarse y ocupar el puesto. Cuando le retiraron la oferta, se quedó destrozado. Nos pareció un acto muy cruel por parte de los Chaves justo después de la muerte de Javier.


Sabiendo solo lo que ellos tres sabían en aquel momento, era lógico que les hubiera parecido cruel. Él estaba muy triste y enfadado por lo que había hecho Javier. Y había comprendido por qué su padre empezó a beber. 


—Siento haberte traicionado con Paula. Si hubiera sabido lo que hizo Javier… —dijo su tía, y se echó a llorar.


Él se sentó a su lado y la abrazó.


—¿No hay nada que pueda hacer para arreglarlo? —le preguntó su tía, esperanzadamente.


—No estoy seguro. Lo único que sí sé es que yo voy a hacer todo lo posible por recuperar a Paula.


—Yo volveré a pedirle disculpas —dijo su tía.


—Creo que va a hacer falta algo más que eso.


—Solo dime lo que necesitas y lo haré —le prometió ella.


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