martes, 9 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 38

Él era consciente de que Paula no lo sabía. De que había mentido desde el momento en que se había presentado. Estaba harto de eso. Quería exigir que le contaran lo que había pasado aquella noche, saber por qué había muerto su hermano, qué era lo que había empujado a su padre al alcoholismo. Quería saber por qué su tía le había dicho una cosa, pero la carta que había encontrado en la biblioteca de su casa mostraba otra distinta. Quería… Quería que Paula lo viera como un héroe y no como un villano.


—¿Por qué quieres saber cosas del accidente? —le preguntó Rodrigo.


—Por Paula —respondió Pedro—. Ella ha mencionado ciertas cosas… Yo quiero saber más, pero no quiero presionarla y hacer que se sienta incómoda.


—No recuerdo mucho del accidente. Gonzalo salió ileso y seguro que es quien más recuerdos tiene. Podemos hablarlo la semana que viene, cuando Paula no esté cerca —le dijo Rodrigo, y se giró hacia su primo—. Gonzalo, ¿Le has contado a ella lo de la colaboración que mencioné?


—Todavía no —dijo él—. Durante años, Rodrigo no ha querido tener nada que ver con el negocio, y ahora está enviando propuestas a diestro y siniestro. 


—Dijiste que tenía que involucrarme —replicó Rodrigo, y añadió, mirando a Pedro—: Es un pesado. Pero fue tu idea, Pedro, lo que me hizo pensar. Tenemos a mucha gente con buena formación y mucha capacidad que no está trabajando al nivel que le corresponde, como las hermanas Hammond, por ejemplo, que llevan la cocina de Chaves Manor. Ellas me enseñaron a cocinar.


—Estoy de acuerdo —dijo Pedro, aceptando aquel cambio de tema—. Estoy deseando charlar más con ustedes dos.


—Bueno, ya está bien de hablar de trabajo —dijo Vanina, que se había acercado a ellos—. Ya es hora de empezar la fiesta. Dame eso —añadió, y tomó la bandeja de aperitivos—. ¿Qué han planeado?


Paula había preparado algunos juegos y, mientras todo el mundo se estaba sentando con los pósits que ella les entregó, se la llevó un momento a la cocina.


—¿Qué ocurre? —preguntó Paula.


—Quiero que esto sea divertido. Hay muchas cosas de mi vida de las que todavía no hemos hablado, pero tú eres importante para mí —dijo él—. Siento haber empezado esto justo antes de que llegara todo el mundo. La verdad es que… Estoy nervioso.


Ella lo miró y le dió un abrazo.


—Yo, también. Desde que llegaste a mi vida, he estado haciendo cosas nuevas contigo, intentando encontrar a alguien que esté conmigo. Tenía mucha prisa por saberlo todo de tí. Y eso no es justo para tí.


Él la besó con calma, largamente. Cuando la tenía entre sus brazos, todo iba bien. Tenía que dejar de preocuparse y encontrar las mejores palabras para que ella pudiera entenderlo. Porque lo cierto era que no existía una forma fácil de explicar lo que había entre ellos, pero estaba dispuesto a hacer todo lo que estuviese en su mano para ser el hombre que ella quería.


—Creo que no estoy acostumbrado a compartir las cosas, y quiero hacerlo, pero siempre me lo he guardado todo.


Ella suspiró.


—Y yo estoy intentando compartirlo absolutamente todo.


—Estamos esperando, cariño —dijo Gonzalo, acercándose a ellos—. Me alegro de que estén teniendo un momento tan especial, pero es hora de darle una buena tunda a Rodrigo.

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