jueves, 11 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 42

Paula se dió cuenta de que no podía cambiar lo que iba a suceder entre Pedro y ella, por mucho que le preocupara o por muchos planes que hiciera. El accidente había sido una prueba fehaciente de que su vida estaba en un camino que ella no había elegido, en realidad. Sin embargo, podía aprovechar el viaje al máximo. Pedro la levantó de su regazo y la sentó en el sofá, junto a él, cuando sus muslos comenzaban a temblar.


—¿Estás bien? —le preguntó con ternura.


—Sí. Creo que mis muslos lo van a sentir mañana —dijo ella, sonriendo.


Se colocó la ropa mientras Pedro la miraba.


—Eres tan preciosa…


Ella se ruborizó.


—Tú, también.


—Gracias. No sé si alguien me había dicho eso alguna vez.


Ella se echó a reír. Pedro le parecía precioso, sí, pero también había algo rudo y grave en él.


—Me alegro —le dijo.


Él la tomó en brazos y la llevó hacia el dormitorio.


—¿Te vas a quedar esta noche?


—A menos que tú no quieras…


—Sí, claro que quiero.


Cuando se acostaron y ella se había acurrucado contra él, notó que Pedro le acariciaba el pelo.


—Vivo en una mansión grande de las afueras de Boston. Mi padre soñaba que viviríamos en una casa así antes de que todo se viniera abajo — le explicó—. No es muy personal. Contraté a un estudio para que hiciera la decoración y, cuando estoy allí, solo voy a dormir. Como de pie en la cocina.


—Pues no parece que esa casa sea para tí.


—¿No? Yo me imaginé que es el tipo de casa para que viva un consejero delegado.


—Como me pasa a mí con Chaves Manor. Debería encajar ahí, pero no encajo.


—Me alegro. Me gusta esta versión de Paula.


—A mí, también.


—¿Y qué tipo de casa crees que encajaría contigo?


—No estoy seguro. Me gusta tu casa y todo lo que hemos hecho para convertirla en un hogar. Pero no me gustan las antigüedades tanto como a tí.


—¿Por qué no?


—Me parecen demasiado lujosas.


—¿Demasiado lujosas? Acabas de decir que eres consejero delegado. Puedes tener lo que quieras. Has trabajado mucho y te lo mereces.


Él exhaló un largo suspiro.


—No creo que me lo merezca. Estoy en el camino que mi padre quería para mi hermano.


—Pues seguro que los dos se sienten orgullosos de tí. Ya es hora de que empieces a vivir tu propia vida.


—No sé cómo hacerlo.


—Bueno, pues resulta que yo tengo un poco de experiencia en eso. Puedo ayudarte.


—¿Lo harías?


—Sí, claro que sí. Es lo menos que puedo hacer por tí, Pedro, para compensarte por todo lo que has hecho tú por mí.


Entonces, el la besó, y volvieron a hacer el amor. Después se quedaron dormidos y, por una vez, ella no estuvo soñando con las cosas que nunca había podido tener, sino que soñó con él y con el futuro que les aguardaba.


Pedro dejó a Paula durmiendo y fue a la cafetería Nancy's a comprar bollos y café para los dos. No quería pensar demasiado en que la noche anterior había tomado una decisión muy importante para su futuro; no estaba seguro de lo que iba a pensar su tía al respecto, pero tendría que hablar con ella para decirle que ya no tenía intención de destruir a la familia Chaves.

No hay comentarios:

Publicar un comentario