martes, 16 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 45

Después del accidente, Gonzalo estaba herido y furioso. A ella le alegraba que la hubiera cuidado y protegido mientras estaba en coma, y entendía cómo funcionaba la cabeza de su hermano. Pero luego estaba Pedro, a quien ella conocía y que le había mentido. Nunca había mencionado que era familiar del hombre que había provocado el accidente que había cambiado sus vidas. También había sido muy duro para él y quería ser comprensiva, pero estaba herida. Entonces, recordó lo difícil que era para él hablar de la pérdida de su hermano y de su padre. ¿Había algo más, aparte de lo que le había dicho su tía? ¿Podía creer lo que acababa de contarle Liliana por delante de lo que siempre le había dicho Gonzalo?


—Lo siento, Liliana, pero no me creo esto —dijo.


—Es cosa tuya, querida, pero es la verdad. A lo mejor deberías preguntárselo a tu hermano.


—Es lo que voy a hacer —dijo ella, y envió un mensaje a Gonzalo para pedirle que fuera a visitarla. Éste contestó enseguida.


—Mi hermano viene de camino.


Paula dejó el teléfono. Quería llamar a Pedro para preguntarle si era cierto lo que estaba diciendo su tía. ¿Acaso él había entrado en su vida solo para utilizarla? No estaba segura de si le había dado alguna información que él pudiera utilizar para hacerle daño a Gonzalo… Se quedó esperando a su hermano mientras trataba de recuperarse de aquel golpe. Quería estar viva y sentir todas las emociones, pero solo había visto la parte buena y feliz de enamorarse. Nunca se había parado a pensar en que el amor también podía hacer daño. No tanto. 


Pedro recorrió la mitad del camino hasta Boston antes de darse cuenta de que la reunión no era urgente y de que podía ir a comer con Paula y con su tía Lili, después de todo. Su tía había estado un poco extraña desde que le había presentado a Paula. Lo llamaba todos los días y pasaba a menudo por la oficina. Él sabía por qué: tenía miedo de que él la abandonara, cosa que no iba a hacer nunca. Aquel día, sin embargo, había decidido aclararlo todo. La noche anterior, con Paula dormida entre sus brazos, por fin había reconocido que la quería y quería estar con ella todo el tiempo. Tenía que solucionar el problema de la historia pasada de sus familias para que pudieran tener un futuro común, y en eso estaba concentrado. Dejó la autopista y se dirigió a Chaves Corners. Estaba nevando ligeramente y el pueblo estaba cubierto con un suave manto blanco. Tenía sentimientos contradictorios hacia aquel pueblo y nunca hubiera pensado que se convertiría en su hogar, pero era así, y era así por Paula. Cuando llegó a su casa, se dio cuenta de que el coche de su tía Lili estaba en la calle de entrada, pero, también el coche de Gonzalo. Él estacionó delante de su propia casa y se encaminó hacia la de Paula rápidamente. Sentía pánico y salió corriendo hacia la puerta. Al entrar, oyó una discusión, y la voz de Paula era la más alta de todas.


—No sé lo que te dijo tu hermano, Liliana, pero Javier fue el hombre que me agredió aquella noche.


—¡Y lo pagó con su vida! —respondió Liliana—. ¿Estás segura de que no se trató solo de que estabas muy nerviosa? Mi sobrino nunca había tenido que obligar a una chica a nada…


—Tenía el vestido roto, los pechos desnudos y él le había hecho moretones y marcas en la piel —dijo Gonzalo con frialdad.


Pedro recorrió el pasillo a toda velocidad y, cuando entró en la cocina, todos se volvieron hacia él. Paula lo miró a los ojos y él se dió cuenta de que estaba intentando averiguar si él conocía aquellos detalles. No, no lo sabía. Se sintió asqueado al oír los detalles de aquel ataque brutal.


—Pedro, me alegro de que estés aquí. Estamos intentando dilucidar si la muerte de tu hermano fue culpa suya —dijo su tía Liliana—. Como si su muerte no tuviera importancia o fuera merecida.


—Seguro que no están diciendo eso —respondió Pedro—. Hay mucha confusión en torno a esa noche.


—¿De verdad? —preguntó Paula en un tono áspero—. También hay confusión con respecto a quién eres tú. ¿Eres Pedro Alfonso o Pedro Morales?


Cuando Gonzalo entró en la cocina, quedó claro que a Liliana no le agradaba en absoluto. Él se acercó a ella y Paula vió, durante un breve instante, una faceta de su hermano que no conocía.


—Liliana Morales… ¿Tú eres la tía de Pedro? —preguntó.


Ella se había quedado escuchando a medias mientras aclaraban la situación y se dió cuenta de que Gonzalo y Liliana se conocían. Por poco realista que fuera, ella esperaba que Pedro se quedara asombrado con aquella conexión, y quiso preguntarle si sabía que su hermano la había agredido, pero no tuvo fuerzas para hacerlo. Quería estar a solas cuando hablaran. Necesitaba mirarlo a los ojos y escuchar lo que le dijera. 

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