jueves, 4 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 34

 —Sí, como si fuera un tercer grado. Cuando le dije que deberíamos dejarlos solos, me clavó su mirada de la Guarida de la Bestia —le explicó Vanina, y dió un resoplido—. Ya sabes cómo es.


—Bueno, no importa. Creo que Pedro le va a parecer un gran tipo.


—No tengo ninguna duda de que lo es, pero Rodri no lo va a ver tan fácilmente—. Si se pasa de la raya, le daré una buena patada por debajo de la mesa.


Paula se echó a reír. Su primo Rodrigo medía un metro noventa y cinco y Vanina, treinta centímetros menos. Conrad parecía una persona feroz, con las cicatrices de la cara y todos los tatuajes que tenía, pero ella sabía que, en el fondo, era un blando.


—Espero que no haya que llegar a eso.


—Ya veremos qué pasa.


—¿Están bien?


—Sí, sí. Es solo que… Yo estoy acostumbrada a llevar las riendas y Rodri, también. Además, se acerca Halloween, que es cuando me agredieron, y estoy nerviosa. Creo que eso le pone nervioso también a él.


Paula sabía que Vanina había sufrido una agresión durante una de sus citas y, aunque eso había sucedido hacía años, su amiga aún tenía las cicatrices. En cierto sentido, era una bendición haber estado diez años en coma, porque el incidente con Javier era algo muy borroso para ella. La noche de la gala era como una pesadilla, en vez de un recuerdo verdadero.


—Estoy pensando en hacer una fiesta de Halloween. A lo mejor ayuda el hecho de crear buenos recuerdos.


—Eso podría funcionar, sí —respondió Vanina—. Además, me encanta la idea de ver disfrazado a Rodrigo.


Podría ser divertido, y les daría a Rodrigo y a su hermano la oportunidad de conocer mejor a Pedro.


—Pues lo voy a organizar.


Sacó su teléfono y creó un grupo nuevo en el que incluyó a Gonzalo, a Rodrigo, a Pedro, a Melisa y a Vanina. Lo tituló "Fiesta de Halloweeen". "Este sábado, fiesta de disfraces en mi casa, a las ocho de la tarde. Sin excusas. Vengan."


El teléfono de Vanina sonó y, al leer el mensaje, ella sonrió a Paula.


—Allí estaré. 


Ella miró hacia el interior de Nancy's y vió que Pedro sacaba su teléfono y se giraba un poco para apartarse de Rodrigo, que estaba a su lado. Después, Pedro se acercó a la mesa con los cuencos de chile vegetariano que habían pedido y los puso sobre la mesa. Se sentó con una sonrisa tirante.


—Hola, Pedro. Soy Vanina. Encantada de conocerte.


—Encantado —respondió él.


Rodrigo se acercó con su bandeja y Pedro aprovechó el momento para besar a Paula. Se tomó su tiempo y, cuando acabó, Rodrigo dejó la bandeja en la mesa con brusquedad. Ella miró a su primo.


—Me alegro de que hayas conocido a mi novio, Rodrigo.


—Sí, yo, también —gruñó Rodrigo—. Entonces, ¿Vas a hacer una fiesta?


—Sí. Estoy deseando ver tu disfraz.


—Vamos a disfrazarnos de la Bella y la Bestia —dijo Vanina.


Rodrigo le lanzó una mirada de puro amor y ella estuvo a punto de suspirar. Así era como quería que la mirara Pedro.


—¿Y ustedes? —preguntó Rodrigo.


Pedro miró a Paula. Sería divertido un disfraz de pareja, pero no se le ocurría nada.


—¿Alguna idea?


Paula tomó un poco de su chili mientras lo pensaba. Tenía la mano posada en su pierna y él todavía estaba excitado por el beso que acababa de darle. El hecho de trabajar desde Chaves Corners había sido un movimiento estratégico para alejarse de su tía Liliana e intentar averiguar lo que había ocurrido la noche de la gala. Sin embargo, resultó ser algo muy diferente. Prácticamente había renunciado a la venganza y pasaba más y más tiempo con Paula. Quería dejar atrás el pasado y empezar a pensar en el futuro.


—Podríamos ir de monstruos clásicos —propuso Paula—. ¿Qué te parece de Rick y Evie, de La momia?


Él asintió.


—Serás una Evie fantástica.


—Y tú serás un buen Rick. Decidido —dijo Paula. 

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