martes, 2 de septiembre de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 31

Sin embargo, ese ya no era su objetivo. Pedro se había dado cuenta de que Gonzalo no era el villano que le había arrebatado todas las oportunidades a su familia. Solo era un hombre. Y era el hermano de Paula.


—Tengo que hablar a la cámara —dijo Paula, que se había acercado a él. Llevaba el pelo suelto por los hombros de un modo que enmarcaba su rostro ovalado—. ¿Y si parezco tonta?


—Por supuesto que no. Eres demasiado lista y, además, ya lo has ensayado esta mañana delante de mí. Sabes lo que estás haciendo.


Ella se mordió el labio.


—Sí, pero era más fácil hablar contigo.


—¿Quieres que me coloque detrás de la cámara? Puedes mirarme mientras hablas —le sugirió él.


Cuanto más tiempo pasaba con Paula, más difícil le resultaba pensar en el pasado. Se estaba enamorando de ella y se sentía vivo por primera vez desde que había salido de la universidad. Ya no pensaba constantemente en lo que le habían arrebatado los Chaves. Se sentía como si estuviera disfrutando de un regalo inesperado. 


Ella asintió.


—No puedo creerme que vaya a hacer esto.


—¿Por qué no?


Paula se encogió de hombros y miró a su alrededor. El interior del salón de actos era moderno y elegante, y las paredes estaban adornadas con cuadros y frescos que habían creado artistas locales y los estudiantes del instituto.


—Hasta ahora, la mayoría de mi trabajo ha sido silencioso y pequeño. Me encantaba trabajar en el interior del edificio. Pero esta vez voy a estar en el centro de atención. La gente de Chaves Corners siempre ha hablado de mí, pero yo siempre fingía que no sabía que lo hacían.


—Esta vez vas a ser tú quien controle la narración —dijo él—. Vas a subir ahí y hablar sobre el trabajo que has hecho en este lugar, y vas a explicar que es parte del pueblo y es para la gente que vive en Chaves Corners. Creo que eso es importante, y creo que eres la única que puede hacerlo.


—Oh, Pedro, ¡Gracias! —exclamó ella, y se echó a sus brazos.


Él la agarró y la estrechó contra sí. Cerró los ojos e inhaló su olor. Quería tenerla para siempre a su lado, y eso era algo que no había pensado nunca de nadie. Le asustaba. Siempre había sabido que, cuando fuera a Chaves Corners, las cosas iban a cambiar, pero no se había imaginado cómo.



Paula estaba nerviosa y no solo por los motivos que le había explicado a Pedro. Aquel era el primer trabajo remunerado que tenía y quería que a la gente de Chaves Corners le gustara lo que había hecho. Él le había preguntado si quería poner a prueba el conocimiento que había adquirido a la hora de renovar su casa y aplicarlo en el proyecto.  Ella había respondido que sí y, aunque al principio había tenido que apoyarse mucho en Vanina y en Nancy, finalmente había tomado las riendas y el trabajo le había resultado mucho más divertido de lo que hubiera pensado. En aquel momento, se giró hacia él.


—Muchas gracias por darme esta oportunidad —le dijo.


—De nada. Sabía que podías hacerlo —respondió él con orgullo.


Pero ella no había sentido tanta confianza. Lo cierto era que había tenido un ataque de ansiedad terrible después de firmar el contrato con Alfonso Industries. Se había sentado en el sofá y había enumerado todos los motivos por los que iba a fracasar, y había tenido que respirar en una bolsa para calmarse y poder enfocar la mirada. Pero, entonces, había observado su casa y todos los proyectos que había hecho allí, y eso le había resultado de ayuda. Además, no había tenido que trabajar sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario