Estaba empezando a pensar que tendría que confesarles la verdad a Gonzalo y a ella. Gonzalo era el único que podía darle las respuestas que necesitaba. Estuvo trabajando durante el resto del día y llegó a casa de su tía casi a las ocho de la tarde. Tomó una cerveza de la nevera y fue directamente a la biblioteca, donde ella guardaba los diarios y registros de su padre. Se sentó en el gran escritorio de madera, que estaba en una esquina de la estancia, y comenzó a abrir los archivos. Sacó algunos diarios y cuadernos, además de gran cantidad de registros comerciales. Al hojear las páginas, encontró algunas escritas a mano por Javier. Pasó la mano por la escritura. Tenía tantas preguntas para él…
Recordó que los dos jugaban juntos en Chaves Corners, los sábados, en la fábrica, mientras su padre estaba trabajando. Subían y bajaban las escaleras del despacho de su padre. Sonrió al recordar a su padre poniéndoles los brazos sobre los hombros y diciéndoles que, algún día, ellos dirigirían aquella fábrica. Eran buenos tiempos, antes de que su madre enfermara y muriera, antes de que Javier se hubiera marchado a la universidad y su padre hubiera empezado a beber. Se frotó la nuca, sin saber con certeza si quería seguir indagando. Entonces, vió el logotipo de Chaves International en una de las cartas. La sacó de la pila y vió que estaba dirigida a su padre y a su hermano. "Queridos Horacio y Javier: Lamento empezar con malas noticias, pero la fábrica de Chaves Corners ya no es viable. Llevamos muchos meses perdiendo dinero allí y muchos de los trabajadores de la zona, de los que dependíamos, están marchándose del pueblo. Hemos tomado la decisión de cerrar la fábrica el treinta y uno de diciembre. Los puestos que se les ofrecieron para comprar una participación mayoritaria de la empresa ya no son una opción, por lo que me gustaría ofrecerles nuevos puestos en nuestras oficinas de Boston. Sus salarios tendrán un incremento del quince por ciento y nosotros cubriremos todos los gastos del traslado. Sé que estas no son las noticias que esperaban, pero me parece que será una buena oportunidad para los dos. Espero verlos en la gala de invierno. Atentamente, Alfredo Chaves" Dejó caer la carta a la mesa, se apoyó en el respaldo de la silla y entrelazó los dedos detrás de la cabeza. Se quedó mirando fijamente al techo mientras se preguntaba qué demonios era aquello. ¿Lo sabía su tía Liliana? Supuso que no, puesto que ella era quien lo había alentado a vengarse de los Chaves. Pero su padre sí lo sabía. ¿Por qué no lo había mencionado nunca? La carta demostraba que su padre y su hermano sabían que no iban a dirigir la fábrica, pero, aun así, iban a tener trabajo y su familia no se iba a quedar en la ruina, como le habían hecho creer a él. ¿Qué más cosas había ocultado su padre?
Paula se estaba divirtiendo, bebiendo un vino blanco, sentada en uno de los rincones de Vanina's Treasures. Elle se estaba preparando para su boda con Gonzalo, así que les había estado enseñando fotografías de posibles vestidos de novia. Tenía el velo de su madre e iba a utilizarlo.
—Aunque Gonzalo ya lo ha visto —dijo Melisa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario