martes, 26 de agosto de 2025

No Esperaba Enamorarme: Capítulo 26

 —Vaya, no lo había pensado de ese modo. Solo veía las cosas que no podía hacer o que no sabía. Pero, contigo, parece que eso no importa, Pedro.


Ella le puso la mano en la mandíbula y sonrió. Aquella sonrisa fue directamente a una parte de su alma que había muerto la misma noche que su hermano, o eso pensaba él. Sentía cariño, y eso le asustaba. Al ir allí con la idea de utilizar a Paula para vengarse, había empezado una cosa que tenía algo de maldad; o, quizá, la verdadera maldad había empezado la noche del accidente en el que había muerto Javier y a causa del cual Paula había quedado en coma. Él no sabía lo que significaba, pero sí sabía que acabar con la familia Chaves ya no era lo más importante. Lo más importante estaba empezando a ser aquella mujer. Sin embargo, uno de los Chaves había perjudicado terriblemente a su familia en el pasado y, si él se equivocaba en aquello, volvería a suceder. Paula iba a salir por la noche con Vanina y Melisa, las prometidas de Rodrigo y Gonzalo, así que Pedro la dejó en la librería de Vanina. Estaba hecho un lío. Normalmente tenía mucha facilidad para concentrarse, pero, en aquel momento, no. Volvió a Boston con una misión: averiguar qué había ocurrido exactamente la noche del baile. ¿Javier había agredido a Paula? ¿O lo había hecho otro hombre? Sabía que ella no había mentido sobre lo sucedido. Siempre había sido sincera con él y, además, no iba a ganar nada mintiendo, puesto que no sabía que él era familia de Javier. Mientras iba conduciendo, llamó a su tía Liiana.


—Hola, Pedro. ¿Qué ocurre?


—¿Tú sabes si Javier fue al baile de invierno con Paula Chaves? — le preguntó él.


—Creo que sí. ¿Por qué lo preguntas?


—Bueno, ella recuerda que su acompañante la agredió y estuvo a punto de violarla. ¿Crees que pudo ser Javier?


Hubo un silencio y, después, él oyó que su tía exhalaba un suspiro.


—Espero que no.


Eso no era una negativa.


—¿Era violento con las mujeres?


—Que yo sepa, no. Pero tu padre y él estaban furiosos por el cierre de la fábrica, tanto, que tu padre decidió que no iba a ir a la fiesta y yo lo invité a que viniera aquí esa noche. Pero no sé si fue Javier quien agredió a la chica. Tu padre nunca me dijo nada de eso, pero ya sabes cómo se quedó después del accidente. 


Nada de aquello era información nueva. Solo había una persona que podría responder aquella pregunta, y era su difunto hermano.


—¿Vas a estar en casa esta noche? —le preguntó Pedro a su tía—. Quiero mirar algunos documentos antiguos de papá.


—Voy a jugar al bridge con mis amigas, pero le diré a la asistenta que te abra. Pedro, ¿Crees que los Chaves se han inventado esa historia sobre Javier para sentirse mejor por haber provocado el accidente en el que murió?


Él no sabía qué pensar.


—No estoy seguro. Solo quiero saber si entre las pertenencias de papá hay algo que se me ha escapado.


—Tiene sentido. Espero… Bueno, espero que Javier no le hiciera eso a esa chica.


—Yo, también.


Se despidió de su tía y colgó. No estaba seguro de si iba a saber alguna vez lo que había ocurrido aquella noche, pero necesitaba más información. Paula se merecía que él le dijera la verdad. No podía decirle algo como «Ese tipo que te agredió era mi hermano, siento no habértelo dicho antes». Tenía que saber lo que había pasado para no hacerle daño. Ella se disgustaría mucho al enterarse de que él le había… Mentido, y quería minimizar su trauma. 

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