martes, 19 de mayo de 2026

Una Noche Inolvidable: Capítulo 45

 –Me alegro de que estés aquí –dijo, sorprendiéndola–. Tengo que ir a la bodega hoy.


–¡Pero si es domingo! –protestó. «Y estamos de luna de miel», estuvo a punto de añadir.


Su inminente partida le hacía sentirse extrañamente huérfana. Había  quizás hablar de su papel en el château. ¿Había algo que pudiera hacer? Quería ser útil.


–Sí, pero por desgracia los viñedos no entienden de fines de semana.


–¿Cuándo volverás?


–Esta noche, pero no me esperes levantada. Puede que llegue tarde.


–De acuerdo.


Aquel matrimonio no era real. ¿Por qué se estaba comportando de un modo tan absurdo?


–Por cierto –continuó, secándose los labios con la servilleta–. En marzo tendré que viajar a la Toscana una semana. Necesitaré que te unas a mí al final del viaje para asistir a un baile que se organiza en honor del hombre que, espero, me venda sus viñedos.


Su ansiedad subió en picado al saber que estaría sin él toda una semana.


–¿Un baile?


–Sí. Juan lo organizará todo y a la couturière ya se le ha pedido que te prepare la ropa adecuada –puso su mano sobre la de ella–. No te asustes, Paula, que tienes unas cuantas semanas para prepararte.


Y se llevó su mano a la boca para besarla. El contacto de sus labios y su sonrisa hicieron que el corazón se le pusiera a bailar en el pecho.


–Anoche disfruté muchísimo –dijo con voz ronca–. ¿Te gustaría que fuera a tus habitaciones esta noche, si no es muy tarde cuando vuelva?


–Yo… Sí, sería… –tragó saliva. ¿Qué sería? ¿Divertido? ¿Maravilloso? ¿Excitante? ¿Todo eso y más?–. Me gustaría mucho. La inmediata respuesta de su cuerpo al contacto con él, y su completa incapacidad para decir que no, la dejaron muy descolocada. ¿Cómo lo hacía? ¿Cómo podía inquietarla y excitarla al mismo tiempo? ¿Era normal aquella necesidad que sentía a cada momento. ¿Hay algo que quieres que haga hoy? –le preguntó.

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